Por Vicent Soriano (socio de
FEPET-Ampretur)
En la parte
central de la Comunidad Valenciana confluyen las últimas estribaciones de los
sistemas Ibérico y Penibético, dejando un pasillo natural en dirección NE-SO
que asciende desde las llanuras litorales a la meseta de Castilla. Esta
peculiaridad física convirtió el corredor en un paso estratégico que controlaba
las rutas comerciales y militares, así como en un lugar idóneo para la
fundación de una ciudad que ejerciera un papel protagónico en todos los
órdenes.
Muy
probablemente, en el siglo V a. de C. existía ya en la Sierra de Vernissa un
núcleo urbano llamado Sait, que más tarde sería capital de la Contestania. Para
entonces había consolidado un activo comercio, pues batía moneda propia, y era
famosa por sus jinetes y caballos y por la fabricación de un tejido de lino de
tan buena calidad, que los pañuelos y servilletas de Saetabis se consideraban
en Roma objetos de lujo y distinción.
En la actualidad
Xàtiva tiene poco más de 30.000 habitantes, su economía está decantada hacia el
sector terciario, con cierta implantación industrial. Ejerce la capitalidad
administrativa sobre el partido judicial y económica sobre un área comercial
subregional de límites algo menores a los de la antigua subgobernación.
Su rico
patrimonio histórico-artístico, la convierten en un punto de referencia del
turismo de interior de la Comunidad Valenciana, con un monumento, el Castillo,
que es el más visitado de toda la Comunidad y declarado maravilla valenciana.
Son múltiples las monumentos, casa señoriales en la calle de Montcada, fuentes
y rincones parar visitar, y todo ello acompañado de una ancestral gastronomía,
donde destaca el “Arròs al Forn” de cuyas virtudes ya hablaba el poeta Ausias
March en el siglo XV, y los dos dulces más conocidos, de origen áraba: el “arnadí”
y la “monxavena”.
En la misma
plaza de la Seo se alza el Hospital Real, fundado a principios del siglo XV y
de enorme atractivo con una fachada de arcos conopiales con pináculos,
gabletes, y un coro de ángeles músicos que rodean a la Virgen.
Es obligado
pasar por el Mercado antes de llegar al Museo del Almodí y contemplar, entre
otras obras, el cuadro de Felipe V colgado boca abajo como castigo al monarca por
el incendio y devastación que sufrió la ciudad.
Entre tanto
monumento obligado de visitar, encontraremos la Botica Central, la Casa de la
Enseñanza, las Plazas del Trinquet y de Santa Ana, la de la Mercé, donde se
encuentra la casa del Taquígrafo Martí, la Plaza de la Bassa, con la estatua
del pintor también de Xàtiva Josep de Ribera “El Españoleto”, e infinidad de
fuentes que por si solas ya merecen una ruta propia que puede contratarse en la
Oficina de Turismo situada en la fuente del León, junto a la Albereda de Jaume
I. Tambien se ofrecen otras rutas como la de la quema de Xàtiva, la de los
Borja, la del Castillo, de ecoturismo, o de la Xàtiva antigua.
Caminar por
Xàtiva y descubrir todos sus atractivos en un placer para los sentidos.
Perderse por sus callejuelas, descubrir sus personajes históricos, escuchar el
ruído del agua que mana de sus fuentes, o degustar un buen plato de “Arròs al
Forn” está al alcance todos.
Xàtiva no deja
indiferente a nadie.
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